El desarrollo tecnológico ha sido, sin duda, una gran ayuda para la creación de contenido. De hecho, gracias a él, en lo últimos tiempos hemos asistido a una verdadera explosión de contenidos.

Sin embargo, las mejores creaciones siguen teniendo su origen en las mentes humanas y, sobre todo, de la colaboración entre las personas.

Pero la colaboración creativa cuenta con algunos obstáculos de carácter humano que son, al mismo tiempo, lo que le aportan valor. Ranjith Kumaran, CEO de Hightail nos ayuda a identificarlos en Adweek y ofrece la forma de superarlos.

1. La creatividad es un auténtico caos
El proceso creativo rara vez sigue un camino lineal. Momentos de inspiración puntuales u horas en blanco son algo más que habitual para los profesionales que se dedican al mundo de las ideas.

Pero es un camino todavía más complicado cuando el marketing manager presiona para obtener resultados rápidos o cuando los plazos de entrega son inmediatos y los presupuestos escasos.

2. Los equipos creativos no son consistentes
Las compañías pocas veces cuentan con equipos formados por los diferentes profesionales que requiere la creación de un contenido multichannel hoy en día.

La gran variedad de habilidades que se necesitan, desde editores, hasta diseñadores digitales pasando por creativos, obligan a la mayoría de compañías a recurrir a agencias externas o a freelance, algo que dificulta enormemente la colaboración y el entendimiento.

proceso creativo

 

 

 

 

3. Los clientes no entienden nada
Pero si hay un colaborador duro de roer, ese es el cliente. Es el partner más crítico, el más exigente y en la mayoría de las ocasiones, el que más obstaculiza los procesos.

Su escaso entendimiento creativo y su poca o nula capacidad para ofrecer un feedback claro y consistente lleva al estancamiento del trabajo y, por supuesto, a la frustración de los equipos creativos.

Todo esto conduce a retrasos en el trabajo, malos resultados e insatisfacción de los proyectos conjuntos. Pero, tranquilos, hay solución y viene de la mano de la tecnología.

Los nuevos servicios tecnológicos han creado un nuevo panorama que facilita el trabajo y la comunicación entre creativos, clientes y accionistas pero para que funcione realmente primero es necesario solventar las barreras humanas de estas 3 maneras:

1. Abrir las puertas a la colaboración
Dado el caos creativo, es normal que los equipos deseen esconder los procesos a los clientes hasta que coja forma.

Sin embargo, dejar un hueco a la transparencia y a la participación con el intercambio de ideas y opiniones es una manera de asegurar la consecución de objetivos.

Permitir el acceso de los clientes a los primeros borradores del trabajo permite ahorrar tiempo y optimizar la inversión de recursos.

2. Desarrollar nuevos hábitos creativos
Aunque los equipos creativos están acostumbrados a trabajar de una manera algo cerrada, lo cierto es que el contenido multimedia demandado en la actualidad requiere la incorporación de más profesionales procedentes de diversos campos así como de colaboradores externos.

El entendimiento es necesario para lograr un buen resultado y establecer pautas y prácticas comunes puede ayudar a establecer nuevos hábitos y romper las tradicionales y obsoletas formas de trabajar.

3. Explicar en qué consiste un buen feedback
Los buenos creadores entienden la importancia de la colaboración que en muchas ocasiones procede del feedback de los clientes. No obstante, una delas quejas más habituales es que el cliente no entiende nada sobre el proceso y, en parte, tienen razón.

No es que no entiendan su marca sino que lo que no entienden es el proceso creativo. Ponerle remedio está en manos de los equipos que deben educar a los clientes sobre los procesos y sobre qué es un buen feedback para que su presencia se convierta en una ayuda y no en una barrera.

fuente: marketingdirecto